sábado, 13 de enero de 2007

Las emociones en niños de 2 a 5 años...




El niño desde pequeño ha manifestado sus sentimientos y necesidades, las cuales se deben ir aprendiendo a reconocer. No porque ahora esté más grande pierde el derecho a expresar lo que siente.
Una persona normal y equilibrada debe poder expresar su rabia desilusión o pena. Muchos adultos creen que educar a un niño es corregir su conducta, incluyendo la expresión de sentimientos negativos, como cólera, celos o tantos otros. Lo importante es que podamos fomentar , tanto aquellos sentimientos de alegría, como los que no lo son tanto, y permitiendo de esa manera la expresión de sentimientos negativos, como rabias y oposición. De esta manera se está construyendo el equilibrio de la personalidad del niño y a desarrollar una adecuada capacidad de relacionarse con los demás.
El prohibir o castigar la manifestación de sentimientos negativos puede acarrear consecuencias poco favorables para el niño y para las relaciones familiares; inhibición, timidez, incluso puede llegar a la agresividad. Lo que puede concluir más adelante en la obstaculización en la expresión de sentimientos positivos.
Como adultos lo importante es permitir manifestar sus sentimientos, tanto negativos como positivos. Pero también lo es aprender a respetar límites. Significa mas bien que el adulto reconoce en el niño la expresión de emociones y a comunicarlas.
Es conveniente no minimizar ni ridiculizar lo que el niño siente, sino simplemente reconocerlo. Tampoco se le debe juzgar si los sentimientos son buenos o malos. Si se descalifica, debe hacerse a la acción misma (romper algo, pelear). Pero no a la persona. Nunca decir “eres rabioso” “eres mentiroso” y menos “eres malo”. Pues de esa manera se contribuye a que él tenga una mala imagen se sí mismo.
También es importante que el adulto ponga atención en las emociones positivas. Suele suceder que cuando los niños están contentos, tranquilos, o disfrutando no se les presta atención , pero cuando lloran , gritan o pelean, allí los adultos nos centramos en ellos. Debemos hacer justamente lo contrario.
Los sentimientos que debe reconocer cada niño de sí mismo están ligados también a lo que los adultos piensan y expresan de ellos a través de gestos y expresiones.
Si el adulto reconoce sus propios sentimientos y los verbaliza en presencia del niño, él lo imitará y le será más fácil expresar lo que siente.

Catherine Gonzalez L.
Técnico en atención de párvulos




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