miércoles, 14 de enero de 2009

¿Qué es una forma de ser?


Los niños en edad preescolar tienen una característica propia muy marcada, su curiosidad y capacidad incansable de hacer preguntas. Por tanto tengo un repertorio inagotable durante estos diez años de trabajo.

Siempre existen preguntas que nos dejan con la boca abierta y que nos cuesta mucho encontrar una respuesta. Y aunque las preguntas van en todos los ámbitos de la vida, sexual, muerte, familiar, religión, etc. Existe una pregunta que me hizo una niña de dos años (hace cinco años atrás) que venía llegando de Cuba, Dianita con su carita redonda y su acento tan característico y especial, me preguntó: "Tía, ¿Qué es una forma de ser? . Espero que mi respuesta le fuera satisfactoria, y aunque para ella quizás es algo ya olvidado, para mí será un recuerdo importante dentro de mis experiencias de trabajo. "¿Qué responderían ante esa pregunta?"

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola DI¡¡¡
Una forma de ser?...dificil...para mi seria la forma que tienen las personas para enfrentar el mundo, como le enseñaron a actuar en la sociedad que se desarrollo...pero no creo que esa respuesta sea la que hayas dado...realmente me gustaria que me la dieras a mi, debe ser una respuesta tan sencilla que lo encierra todo...
Danae
PD: No puedo publicar desde blogger
Abrazos por mil...

Anónimo dijo...

Hola DI¡¡¡
Una forma de ser?...dificil...para mi seria la forma que tienen las personas para enfrentar el mundo, como le enseñaron a actuar en la sociedad que se desarrollo...pero no creo que esa respuesta sea la que hayas dado...realmente me gustaria que me la dieras a mi, debe ser una respuesta tan sencilla que lo encierra todo...
Danae
PD: No puedo publicar desde blogger
Abrazos por mil...

Marisa pequeños duendes dijo...

Vaya preguntita, yo a mis "pequeños duendes" les diría: es aquello que te hace distinto de los demás y a la vez especial, como las flores que tienen distinto color, olor, forma y textura. Todas son bonitas y todas son flores, y además cada una es especial. Un besito de duendes